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Supply Chain 6.0 y el desafío de diseñar decisiones

La evolución de la inteligencia artificial y la automatización está llevando a la cadena de suministro hacia un nuevo escenario. Para Guido Martinelli, profesor de la Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG) y especialista en Supply Chain, el próximo desafío ya no pasa solamente por tener más información, sino por definir qué decisiones pueden delegarse, bajo qué condiciones y cómo gobernar esa autonomía. En esta columna analiza qué propone la Supply Chain 6.0 y cómo este cambio impactará en las organizaciones y en el perfil de los profesionales del sector.

Durante las últimas décadas, las organizaciones avanzaron enormemente en su capacidad para monitorear lo que sucede en sus operaciones. Inventarios, pedidos, entregas, abastecimiento, producción, transporte, desvíos, alertas. La digitalización permitió representar la operación con niveles de detalle que antes eran impensados.

Pero apareció un problema nuevo: gestionar más también genera más situaciones para decidir. Ahí es donde empieza a tomar forma la Supply Chain 6.0.

El punto central es la capacidad organizacional de convertir información en decisiones y decisiones en acciones dentro de una arquitectura gobernada. Porque todavía existe una brecha entre detectar un desvío y lograr que esa respuesta sea ejecutada en tiempo y forma, de manera consistente.

El salto tecnológico de los últimos tres años abre una nueva posibilidad. El paradigma de Supply Chain 6.0 propone redes inteligentes, parcialmente autónomas, capaces de interpretar información de la operación, evaluar pasos a seguir, tomar determinadas decisiones y ejecutarlas dentro de marcos definidos por nosotros, las personas.

La clave está en que la cadena incorpora capacidad decisional distribuida. Parte de lo que hoy depende de una persona mirando una alerta y empujando una acción empieza a quedar “embebido” en el diseño mismo de la red.

Esto marca una diferencia importante respecto de las etapas anteriores. La Supply Chain 4.0 estuvo fuertemente asociada a la integración digital: sensores, Internet de las cosas, plataformas cloud, trazabilidad, tableros y sistemas conectados. Esa etapa integró el mundo físico con el digital y nos permitió generar una representación cada vez más precisa de nuestros procesos logísticos.

El avance fue enorme, pero también dejó expuesta una limitante: teníamos más información, pero eso no necesariamente significaba una mejor capacidad de respuesta.

En paralelo llegó la pandemia y con ella cobró fuerza el concepto de Supply Chain 5.0. La tecnología comenzó a evaluarse también por su capacidad para generar organizaciones capaces de recuperarse frente a las disrupciones y, fundamentalmente, resilientes, con el ser humano como protagonista axial.

No fue una discusión teórica. Desde entonces atravesamos pandemia, conflictos geopolíticos, disrupciones en las cadenas de abastecimiento, bloqueos de canales de tráfico marítimo y crisis de semiconductores, entre otros acontecimientos que pusieron a prueba la capacidad de respuesta de las organizaciones.

En ese esquema, la capacidad de respuesta continuó dependiendo de nuestra capacidad humana para decidir.

La Supply Chain 6.0 mueve el eje hacia otra zona: la toma de decisiones con distintos grados de autonomía, previamente diseñados con regulaciones y capacidad de escalamiento. La cadena empieza a funcionar como una red con capacidad de intervenir en determinados espacios operativos.

Y ahí aparece, para mí, el verdadero salto: llevar la automatización al campo de la toma de decisiones.

Hasta ahora, gran parte de la automatización logística pasaba por los procesos, registros, reportes, alertas, flujos administrativos o el ahorro de tareas repetitivas. Todo eso es necesario, pero no suficiente.

La Supply Chain 6.0 plantea una nueva capa. Determinados espacios de decisión pueden ser diseñados para operar con autonomía regulada, llevando el foco hacia la capacidad de intervenir sobre procesos directamente relacionados con el desarrollo de inteligencia artificial agéntica.

Esto representa un cambio en la arquitectura de gestión: la decisión pasa a ser una unidad de diseño. Y esto obliga a trabajar con un concepto que considero central: autonomía gobernada.

Cada empresa deberá definir qué decisiones pueden delegarse, bajo qué condiciones, con qué límites, con qué información y cuáles serán los mecanismos de supervisión.

La madurez organizacional va a estar dada, en buena medida, por saber qué decisión se puede delegar, cuánto margen dar, cuándo escalar y cómo evitar que decisiones localmente correctas generen problemas en el resto de la red. Un tema, por demás, urticante en estos días.

Un nuevo profesional de Supply Chain

Este escenario también plantea una transformación para quienes trabajamos en Supply Chain. Veo un futuro de mayor exigencia técnica, pero también con enormes posibilidades para desarrollarnos en este nuevo campo.

La profesión va a tener que incorporar un nuevo mindset, en el que vamos a compartir resoluciones con sistemas agénticos de IA. Esto ya está pasando.

Vamos a transicionar desde sistemas “human-in-the-loop” a sistemas “human-over-the-loop”. Esto va a hacer que nuestro perfil profesional cambie, y quienes lo vean van a llevar la ventaja competitiva.

El conocimiento de gestión en Operaciones va a seguir siendo clave. Pero aparece una competencia nueva: diseñar decisiones. Ya no va a alcanzar con conocer el proceso. Vamos a tener que poder explicitar la lógica que hoy muchas veces está en la cabeza de una persona con años de experiencia.

Ese será un cambio fuerte para las organizaciones. Muchas decisiones funcionan porque alguien sabe cómo resolverlas, aunque nunca hayan sido diseñadas en el plano formal. La incorporación de agentes va a dejar eso a la vista.

Mi mirada es que el profesional de Supply Chain va a ganar relevancia si logra pararse en ese lugar: entender la operación real, leer el sistema completo, definir los criterios de decisión y gobernar la autonomía tecnológica, afianzando la responsabilidad humana.

Porque el desafío de la Supply Chain 6.0 no será solamente lograr que las máquinas hagan más. Será, sobre todo, aprender a decidir qué decisiones queremos delegar, bajo qué condiciones y cómo vamos a gobernar aquello que decidimos delegar.

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